lanacion.cl, por Giselle Concha, 03/01/2011
En más de una ocasión el gobierno ha señalado estar confiado en la postura de nuestro país ante la demanda que interpuso Perú en la Corte Internacional de La Haya, a la espera de la dúplica chilena, cuyo plazo de presentación vence en julio de 2011. Pero ¿en qué descansa esa confianza? ¿Cuáles son los argumentos que validan la posición de Chile?"
diferendo
Un archivo temático del diferendo - arturo durán
15/11/10
Defensa en La Haya exige política integral - editorial | La Segunda
La Segunda , editorial, 09/11/2010.-
Como parte de un proceso reglado y con plazos predefinidos, la presentación hoy ante La Haya de la réplica peruana a la contramemoria chilena en el juicio por la demanda marítima no debiera —al menos en principio— introducir nuevos elementos de tensión entre los dos países. Primero, la solidez de la posición chilena en este tema —sustentada en la existencia de tratados vigentes cuya validez Lima pretende relativizar— y, luego, la seriedad y profesionalismo con que se ha abordado nuestra defensa jurídica, procurando contar con los más destacados especialistas, dando continuidad al trabajo de los equipos y asumiendo el asunto como una materia de Estado, permiten a Chile enfrentar con serenidad los sucesivos pasos de esta causa. Los dos países, por otra parte, comparten intereses comunes en una diversidad de ámbitos, y ello impone la necesidad de manejar razonablemente los vínculos bilaterales, a objeto de no afectarlos.
Menos claro es sin embargo que el tema puede ser del todo «encapsulable» —una vieja tesis peruana—, al punto de pretender que el resto de la relación no sea en absoluto afectada por él. Ello, en primer lugar, por la propia naturaleza del caso: el juicio en La Haya implica la pretensión, por parte del Perú, de desconocer un límite marítimo que ha sido respetado durante más de medio siglo, actitud «inamistosa» —como lo dijeron en su momento las autoridades chilenas de la época, y lo han ratificado las actuales— que necesariamente incide en el marco general de las relaciones. Se trata de un punto no puramente teórico: basta revisar la prensa peruana para ver el grado de atención pública y las recurrentes manifestaciones de animosidad a que da origen. Pero además, estando en juego un asunto jurídico, sería irreal desconocer que este tipo de causas se desarrollan en un cierto entorno. Desde esa perspectiva, la defensa de una posición no se agota en la mera discusión judicial. Así lo ha entendido el actual Gobierno, por ejemplo, al reforzar la estrategia comunicacional chilena y al asumir el propio Presidente Piñera esta preocupación durante sus giras internacionales. En esa línea, las señales hacia el exterior también exigen especial atención, y desde ya cabe esperar que, estando aparentemente decidida la visita del Primer Mandatario a Perú el próximo 25, ella sea acompañada de los resguardos para evitar dar pie a interpretaciones equívocas que busquen minimizar la importancia de lo que se resuelve en La Haya.
Siendo la relación privilegiada con Ecuador una constante de nuestra política exterior, los esfuerzos de los últimos meses por reforzar esos lazos y explicar a Quito los alcances de lo que está en juego a raíz de la demanda marítima han sido valiosos y otra muestra de que el asunto no se agota sólo en la preparación de alegatos jurídicos. El principal fruto de esos esfuerzos fue la decisión ecuatoriana de promulgar su carta náutica, que en los hechos —al reconocer la validez de los tratados que fijan los límites marítimos entre los tres países— viene a reforzar nuestra posición. Sin embargo, la posibilidad de que ella sea presentada ante la ONU —lo que podría obligar a Perú a un pronunciamiento público— está lejos de ser inminente, y el propio Presidente Correa señaló el fin de semana, durante su visita a Chile, su decisión de evitar al máximo cualquier conflicto con Lima. Igualmente, la opción de que Quito pudiera optar por hacerse parte del juicio en La Haya hoy se ve lejana. No obstante, todavía cabe seguir explorando mecanismos para que en el curso del juicio —sea de un modo más o menos formal— quede clara la postura ecuatoriana respecto de los tratados de 1952 y 1954, plenamente coincidente con la chilena. Se trata de un desafío más de los muchos que el tema seguirá imponiendo a nuestra política exterior por los próximos años.
Como parte de un proceso reglado y con plazos predefinidos, la presentación hoy ante La Haya de la réplica peruana a la contramemoria chilena en el juicio por la demanda marítima no debiera —al menos en principio— introducir nuevos elementos de tensión entre los dos países. Primero, la solidez de la posición chilena en este tema —sustentada en la existencia de tratados vigentes cuya validez Lima pretende relativizar— y, luego, la seriedad y profesionalismo con que se ha abordado nuestra defensa jurídica, procurando contar con los más destacados especialistas, dando continuidad al trabajo de los equipos y asumiendo el asunto como una materia de Estado, permiten a Chile enfrentar con serenidad los sucesivos pasos de esta causa. Los dos países, por otra parte, comparten intereses comunes en una diversidad de ámbitos, y ello impone la necesidad de manejar razonablemente los vínculos bilaterales, a objeto de no afectarlos.
Menos claro es sin embargo que el tema puede ser del todo «encapsulable» —una vieja tesis peruana—, al punto de pretender que el resto de la relación no sea en absoluto afectada por él. Ello, en primer lugar, por la propia naturaleza del caso: el juicio en La Haya implica la pretensión, por parte del Perú, de desconocer un límite marítimo que ha sido respetado durante más de medio siglo, actitud «inamistosa» —como lo dijeron en su momento las autoridades chilenas de la época, y lo han ratificado las actuales— que necesariamente incide en el marco general de las relaciones. Se trata de un punto no puramente teórico: basta revisar la prensa peruana para ver el grado de atención pública y las recurrentes manifestaciones de animosidad a que da origen. Pero además, estando en juego un asunto jurídico, sería irreal desconocer que este tipo de causas se desarrollan en un cierto entorno. Desde esa perspectiva, la defensa de una posición no se agota en la mera discusión judicial. Así lo ha entendido el actual Gobierno, por ejemplo, al reforzar la estrategia comunicacional chilena y al asumir el propio Presidente Piñera esta preocupación durante sus giras internacionales. En esa línea, las señales hacia el exterior también exigen especial atención, y desde ya cabe esperar que, estando aparentemente decidida la visita del Primer Mandatario a Perú el próximo 25, ella sea acompañada de los resguardos para evitar dar pie a interpretaciones equívocas que busquen minimizar la importancia de lo que se resuelve en La Haya.
Siendo la relación privilegiada con Ecuador una constante de nuestra política exterior, los esfuerzos de los últimos meses por reforzar esos lazos y explicar a Quito los alcances de lo que está en juego a raíz de la demanda marítima han sido valiosos y otra muestra de que el asunto no se agota sólo en la preparación de alegatos jurídicos. El principal fruto de esos esfuerzos fue la decisión ecuatoriana de promulgar su carta náutica, que en los hechos —al reconocer la validez de los tratados que fijan los límites marítimos entre los tres países— viene a reforzar nuestra posición. Sin embargo, la posibilidad de que ella sea presentada ante la ONU —lo que podría obligar a Perú a un pronunciamiento público— está lejos de ser inminente, y el propio Presidente Correa señaló el fin de semana, durante su visita a Chile, su decisión de evitar al máximo cualquier conflicto con Lima. Igualmente, la opción de que Quito pudiera optar por hacerse parte del juicio en La Haya hoy se ve lejana. No obstante, todavía cabe seguir explorando mecanismos para que en el curso del juicio —sea de un modo más o menos formal— quede clara la postura ecuatoriana respecto de los tratados de 1952 y 1954, plenamente coincidente con la chilena. Se trata de un desafío más de los muchos que el tema seguirá imponiendo a nuestra política exterior por los próximos años.
9/11/10
García Belaúnde confía en sus abogados y advierte a Chile: Desafiar fallo tiene un costo - El Mercurio online emol
emol, Lima, 09/11/2010 15:23 hrs., extracto.-
El ministro de RR.EE. peruano insistió en que Perú confía en que La Haya fallará a su favor y que Santiago respete la decisión del tribunal internacional, aunque no sea favorable.
Apelando al 'equipo de primer nivel' que defiende la postura de su país ante el diferendo marítimo, el canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, advirtió a Chile que 'desafiar un fallo de la Corte tiene consecuencias'.
'Los abogados contratados tienen gran experiencia de litigar en la Corte (de La Haya)', expresó a RPP Noticias, donde subrayó que la importancia del litigio recae en la sustentación y argumentación que presenten ambos países.
En ese sentido, analizó los equipos técnico-jurídicos de Chile y Perú, asegurando que su país optó por historiadores, geógrafos, cartógrafos y diplomáticos, mientras que Santiago prefirió contratar un estudio de abogados externo.
Sus declaraciones ocurren luego de que Lima presentara su 'réplica' ante el organismo de la ONU, en la que refuta los antecedentes de Santiago y valida lo expuesto en la demanda.
El ministro de RR.EE. peruano insistió en que Perú confía en que La Haya fallará a su favor y que Santiago respete la decisión del tribunal internacional, aunque no sea favorable.
Apelando al 'equipo de primer nivel' que defiende la postura de su país ante el diferendo marítimo, el canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, advirtió a Chile que 'desafiar un fallo de la Corte tiene consecuencias'.
'Los abogados contratados tienen gran experiencia de litigar en la Corte (de La Haya)', expresó a RPP Noticias, donde subrayó que la importancia del litigio recae en la sustentación y argumentación que presenten ambos países.
En ese sentido, analizó los equipos técnico-jurídicos de Chile y Perú, asegurando que su país optó por historiadores, geógrafos, cartógrafos y diplomáticos, mientras que Santiago prefirió contratar un estudio de abogados externo.
Sus declaraciones ocurren luego de que Lima presentara su 'réplica' ante el organismo de la ONU, en la que refuta los antecedentes de Santiago y valida lo expuesto en la demanda.
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Perú presentó en La Haya la réplica con los argumentos de su demanda contra Chile - EFE - La Tercera
LA TERCERA, EFE, 09/11/2010 09:32 AM, extracto.-
Perú presentó hoy el ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya el documento llamado 'réplica', que contiene los argumentos en los que basa su demanda contra Chile por la frontera marítima entre ambos países.
La réplica complementa los argumentos que Perú ya presentó en febrero de 2009, cuando depositó ante el registro de la CIJ la memoria del caso, y que a su vez fue respondida por Chile en marzo pasado.
El documento fue presentado por una delegación peruana encabezada por el 'agente' -como se le llama al representante formal ante la corte- de Perú, que es el embajador de ese país en Holanda, Allan Wagner.
También la integraban el coagente Jorge Chávez Soto y la ministra consejera y coordinadora de la delegación nacional, Marisol Agüero.
La delegación peruana fue recibida por el secretario de la CIJ, a quien entregaron el documento oficial de su Gobierno.
El litigio entre Chile y Perú, que comenzó en enero de 2008, todavía no ha superado la fase escrita, la cual se verá finalizada previsiblemente cuando Santiago responda en julio de 2011 a los argumentos presentados hoy con otro documento denominado "dúplica".
Es normal que los litigios ante La Haya -que es el máximo órgano judicial de la ONU- se prolonguen durante años, ya que se trata de temas complejos en los que las partes deben presentar argumentaciones jurídicas muy detalladas.
Con las memorias documentales, las réplicas y las dúplicas se adelantan los principales argumentos de cada país, que servirán de base para que posteriormente se lleve a cabo la fase oral del contencioso.
Según el reglamento de La Haya, el contenido de los documentos presentados durante la fase escrita se mantiene con carácter confidencial hasta que empiezan las audiencias orales, cuya fecha de inicio todavía no ha sido fijada.
LA DEMANDA
Cabe recordar que Perú presentó en enero de 2008 una demanda contra Chile ante La Haya para que ésta delimite la frontera marítima entre los dos países vecinos.
En su demanda, Lima, que sostiene que la línea divisoria con Chile parte del punto en la orilla del mar denominado Concordia, pide a la Corte que "determine la frontera de acuerdo al Derecho Internacional".
Lima mantiene que la frontera marítima con Chile debe ser fijada por una línea equidistante a las costas de los países, y no paralela, ya que considera que esta delimitación actual le resta territorio marítimo.
Chile, en cambio, alega que los límites marítimos bilaterales fueron fijados en tratados suscritos en la década de 1950, que según la posición oficial de Perú sólo son acuerdos pesqueros.
Como base de su denuncia, Lima invoca el artículo XXXI del Pacto de Bogotá, firmado en abril de 1948 y según el cual tanto Chile como Perú "reconocen, como cualquier otro Estado americano, la jurisdicción de la Corte".
Perú presentó hoy el ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya el documento llamado 'réplica', que contiene los argumentos en los que basa su demanda contra Chile por la frontera marítima entre ambos países.
La réplica complementa los argumentos que Perú ya presentó en febrero de 2009, cuando depositó ante el registro de la CIJ la memoria del caso, y que a su vez fue respondida por Chile en marzo pasado.
El documento fue presentado por una delegación peruana encabezada por el 'agente' -como se le llama al representante formal ante la corte- de Perú, que es el embajador de ese país en Holanda, Allan Wagner.
También la integraban el coagente Jorge Chávez Soto y la ministra consejera y coordinadora de la delegación nacional, Marisol Agüero.
La delegación peruana fue recibida por el secretario de la CIJ, a quien entregaron el documento oficial de su Gobierno.
El litigio entre Chile y Perú, que comenzó en enero de 2008, todavía no ha superado la fase escrita, la cual se verá finalizada previsiblemente cuando Santiago responda en julio de 2011 a los argumentos presentados hoy con otro documento denominado "dúplica".
Es normal que los litigios ante La Haya -que es el máximo órgano judicial de la ONU- se prolonguen durante años, ya que se trata de temas complejos en los que las partes deben presentar argumentaciones jurídicas muy detalladas.
Con las memorias documentales, las réplicas y las dúplicas se adelantan los principales argumentos de cada país, que servirán de base para que posteriormente se lleve a cabo la fase oral del contencioso.
Según el reglamento de La Haya, el contenido de los documentos presentados durante la fase escrita se mantiene con carácter confidencial hasta que empiezan las audiencias orales, cuya fecha de inicio todavía no ha sido fijada.
LA DEMANDA
Cabe recordar que Perú presentó en enero de 2008 una demanda contra Chile ante La Haya para que ésta delimite la frontera marítima entre los dos países vecinos.
En su demanda, Lima, que sostiene que la línea divisoria con Chile parte del punto en la orilla del mar denominado Concordia, pide a la Corte que "determine la frontera de acuerdo al Derecho Internacional".
Lima mantiene que la frontera marítima con Chile debe ser fijada por una línea equidistante a las costas de los países, y no paralela, ya que considera que esta delimitación actual le resta territorio marítimo.
Chile, en cambio, alega que los límites marítimos bilaterales fueron fijados en tratados suscritos en la década de 1950, que según la posición oficial de Perú sólo son acuerdos pesqueros.
Como base de su denuncia, Lima invoca el artículo XXXI del Pacto de Bogotá, firmado en abril de 1948 y según el cual tanto Chile como Perú "reconocen, como cualquier otro Estado americano, la jurisdicción de la Corte".
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